Microbioma o muerte, esa es la cuestión

¿Me creerías si te dijera que en nuestro organismo albergamos más células extrañas que propias? Exactamente, es de locos. Es evidente que Gaia -por si no me conoces, me suelo referir a la naturaleza y su relación con la Tierra con este nombre- está como una maldita cabra montesa, y esto es lo que la hace tan única… y efectiva.

Efectivamente: nuestro cuerpo presenta aproximadamente 1013 células humanas, y 1014 bacterias de múltiples y diversas especies. Seguramente te suene menos extraño si te digo que ahí van incluidas las bacterias de la”flora intestinal”, esas que, según nos cuentan, ayudan a hacer la digestión. Para que te hagas una idea: esos microorganismos gastrointestinales representan un kilo y medio del peso total de nuestro cuerpo. Ahora, en primer lugar, intenta no referirte a ellas con el término “flora”, sino con otro más adecuado: microbioma o microbiota intestinal. Oh, no es por nada en concreto, es que no me apetece tener que usar mi hacha contra ti.

EJEM. A lo que íbamos.

En segundo lugar, resulta que sin el microbioma intestinal, y sin el microbioma del cuerpo entero, estaríamos todos muertos. Como lo lees. Si le echaste un vistazo a mi entrada -muy básica- sobre la simbiosis, recordarás que me referí al cuerpo humano como un consorcio de millones de células en relación simbiótica unas con otras. Aquello era sólo una visión distinta, desde el punto de vista evolutivo. Sin embargo, puedo asegurar sin duda alguna que la microbiota es un caso de simbiosis en todo su esplendor. Dependemos de estos microorganismos para mantenernos con vida, unos seres a los que normalmente miramos con indiferencia o con temor a que nos infecten.

Como siempre, nada es blanco ni negro. Si bien es cierto que nuestro microbioma nos permite realizar las funciones vitales (nos aportan vitaminas como la K, que no es ingerida en la dieta), o al menos no son patógenas, no quiere decir que no alberguemos en nuestro interior bacterias que no sean potencialmente perjudiciales. De hecho, la mayoría de la gente presenta en su microbiota la bacteria Helicobacter pylori, causante de úlceras y diferentes tipos de gastritis. Créeme, si hubieras padecido la infección de este microorganismo te acordarías. Sin embargo, de esa mayoría que la tiene, sólo unos pocos acaban desarrollando síntomas de ello. Esto se debe a que se encuentra en tan baja concentración que resulta inocua para nuestro organismo, latente en un equilibrio en el que no se multiplica y, por consiguiente, no causa daños. Otro ejemplo es la bacteria Escherichia coli, que crece en el colon sin representar ninguna amenaza. Sin embargo, si se diera el caso de que llegara hasta los riñones a través del tracto urinario, causaría graves daños.

Así, descubrimos una compleja maquinaria que precisa de auténticos juegos de equilibrio para funcionar correctamente. Es curioso, sin duda, que nuestro propio sistema inmune no reconozca a estas células como patógenos extraños. Y más curioso aún es el hecho de que estos microbiomas ayuden a madurar al mismo sistema inmunológico. Cada individuo presenta una colección de microorganismos distinta a la de los demás, lo que influye y mucho en el funcionamiento de cada cuerpo. Se sabe que la obesidad está muy estrechamente relacionada con la microbiota intestinal, ya que, cuanto más alimento es digerido por estas bacterias, más sencillo es para el cuerpo absorber nutrientes y, por tanto, más acumulará. Por ello, existen investigaciones para alterar los microbiomas de las personas que padecen este problema, de forma que podría resolverse de una vez por todas. Esto seguramente te suene “asqueroso”, pero uno de los tratamientos consiste en el trasplante de heces. Enseguida te lo explico. Por favor, te ruego que no vomites sobre la alfombra, le tengo bastante cariño.

Verás, aproximadamente un tercio (UN TERCIO) de la parte sólida de nuestras heces está formado por bacterias. Los microbiomas están en un proceso continuo de regeneración y renovación. Muchos microorganismos son arrastrados por todo el aparato gastrointestinal, a la vez que otros muchos llegan por vías externas como los alimentos, el aire, etc. Así, trasplantando heces de una persona que no padece obesidad a otra que sí, su microbiota cambia y seguramente deje de digerir tanto los alimentos. Es por esto que realmente importa un rábano contar la cantidad de calorías consumidas, puesto que en realidad casi todo depende de cuántas sean absorbidas al final (lo que no quiere decir que, una vez que conoces tu propio organismo, no sepas que si comes tal cantidad engordarás más o menos).

Pero no todos los microbiomas se concentran en el aparato gastrointestinal (aunque representa el 70% del total). También tenemos la microbiota de la piel y la de la boca y el tracto respiratorio superior. Los explico brevemente para que no te me enamores demasiado, ¿de acuerdo?

BIOTA NORMAL DE LA PIEL: La piel humana posee dos ambientes que contrastan en cuanto a la colonización por los microorganismos. El más accesible es la superficie, medio muy hostil porque es relativamente seco y salado, pero incluso ahí proliferan ciertos componentes de la biota. Algunos, como Staphylococcus aureus, son patógenos, pero se encuentran en la piel de individuos sanos sin ocasionar daños.

Staphylococcus epidermidis, bacteria Gram positiva presente en la superficie de la piel

El segundo ambiente, más pequeño pero más hospitalario, lo proporcionan las glándulas de la piel, compuestas principalmente de glándulas sudoríparas y glándulas sebáceas. A diferencia de la superficie de la piel, la luz de estas glándulas tiene un elevado contenido en agua y una baja tensión de oxígeno. El microorganismo más numeroso en ellas es la bacteria Gram positiva Propionibacterium acnes, causante del acné. También encontramos un gran número de levaduras que usan para su metabolismo los ácidos grasos presentes en estas glándulas.

El mal olor del sudor está provocado por la bacteria Staphylococcus hominis

BIOTA NORMAL DE LA BOCA Y DEL TRACTO RESPIRATORIO SUPERIOR: Normalmente los microorganismos son rápidamente eliminados de los pulmones por una película de mucus que se desplaza hacia arriba desde los bronquios y la tráquea, hasta que fluye al esófago en donde es tragada. Como consecuencia, los pulmones de las personas sanas quedan casi completamente libres de bacterias. Por el contrario, tanto la boca como el tracto respiratorio que está por encima de la tráquea, están habitados por un gran número de microorganismos. En la boca encontramos aquellos que producen el sarro dental y múltiples enfermedades bucales, y otros muchos no patógenos como Streptococcus salivarius, en la lengua.

Esta berenjena te informa de que si no te lavas los dientes unas bacterias muy molonas colinizarán tu boca y te dejarán sin dentadura (eso por ser humano, já)

Así pues, es importante no desdeñar en absoluto el papel fundamental de los microorganismos en nuestro cuerpo. Actualmente existen numerosos estudios para poder aplicar a la medicina tratamientos mediante bacterias, una nueva y revolucionaria forma de curar enfermedades que hasta ahora eran más difíciles de tratar. Y todo esto ocurre únicamente en el ser humano. ¿Imaginas entonces cuán importantes son los microorganismos en el resto de seres vivos o en la regulación del planeta en general? No, ni se te ocurra subestimarlos, y mucho menos decir una palabra en contra de esta importancia o, de nuevo, te las verás con mi querida hacha.

Atentamente,

Una berenjena muy adorable.

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3 comentarios en “Microbioma o muerte, esa es la cuestión

  1. Me enamoras. Como ya te he dicho en privado y más extensamente, me ha encantado y eso que no soy actualmente muy fan y admiradora de la Biología como concepto. Si todos mis profesores de Biología hubieran sido como tú quién sabe dónde estaría yo ahora.

    Espero no te tomes mis… directrices? consejos mal. He intentado hacerlo lo más constructivo posible para que todo el mundo sea capaz de entender lo que expones.

    En fin, que molas un cacho.
    Hasta luego. Y besos a Gaia también xD

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