Vegetal musicalidad

¿Nunca has pensado en regar tus plantas con notas musicales además de con agua? No me mires así: resulta que puede funcionar. Hoy te traigo magia, sí, pero una magia distinta a la de las brujas y los dragones. Una magia tan antigua como el universo, aunque no hubiera nadie allí para maravillarse con ella.

La música.

La música y el oído

Como sabrás, el efecto de las melodías en el ser humano es algo que ni se tiene que cuestionar. Puede desde animarte, hasta entristecerte o incluso recordarte momentos. Su fuerza es poderosa, sí, pues tenemos nuestros oídos para captarla y nuestro cerebro para procesarla.

Del mismo modo ocurre con el resto de animales con órganos auditivos. Al parecer las vacas dan más y mejor leche cuando se les pone música clásica, al estar más relajadas. Las aves usan la música para comunicarse, al igual que muchos insectos, como los grillos o las cigarras. No es un secreto que la música se encuentra en todos ellos.

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Un bonito grillo

He de explicar una cosa: no hace falta un oído como el nuestro para captar sonidos. Antes he usado el término “órgano auditivo”. Esto se refiere a cualquier estructura destinada a detectar las ondas de sonido, que en los grillos se encuentran en las patas en forma de pelos, en los reptiles los oídos tienen menos huesecillos que en los mamíferos, y así con un sinfín de ejemplos. ¿Qué hace suponer que en las plantas no pueda suceder igual?

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Oído humano

Vale, está bien: no tienen un órgano auditivo como tal, no presentan células especializadas en captar esas frecuencias. No les sería de ninguna utilidad escuchar nada si no pueden acercarse o alejarse de ese algo, como mucho algunas pueden retraerse cuando son tocadas (como la mimosa). Sin embargo, eso no quiere decir que no esas frecuencias no puedan afectarlas al igual que hay sonidos que pueden romper cristales, ¿no es cierto? Bien, será mejor que primero veamos algunas partes técnicas.

¿Qué es el sonido?

Fácil: el sonido son vibraciones. Vibraciones de moléculas causadas por ondas mecánicas, de tal forma que se necesita de un fluido para extenderse. Es por esto que en el vacío no se propaga el sonido. ¿Cómo iba a propagarse una vibración de moléculas si no hay moléculas que puedan ser puestas en movimiento?

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Una onda completa (se inicia y acaba a la misma altura)

Para hacer explotar una copa de vino, cuyo cristal es fino, habría que hacerle llegar una frecuencia con la vibración adecuada. La frecuencia es el número de ondas que hay en función del tiempo, es decir, un hercio Hz (la unidad estándar de frecuencia) representa un ciclo (la subida y bajada completas de una onda) por segundo. Así, si estas ondas van lo suficientemente rápido, la vibración acabará cogiendo la velocidad adecuada para que el vidrio se rompa.

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Hablemos de música

Ahora que sabemos estos detalles, podemos hablar del tema que hemos venido a tratar. ¿Las plantas pueden responder a los estímulos que reciben cuando suena una canción?

Verás, ha habido numerosos estudios que han tratado este caso, y la conclusión que llegaban las mayoría (siempre hay un margen de error) es que sí que responden. De hecho, hasta distinguen géneros musicales. Esto no es tan extraño si nos fijamos en las diferencias entre el rock y la música clásica. Uno es más rápido, brusco y enérgico, mientras que el otro es lento, suave y relajante. Las ondas que reciban las plantas serán, por tanto, distintas. Como resultado, se ha visto que la música rock no ayuda al crecimiento, es más, se observa la retracción de las hojas: la planta crece hacia el lado contrario del estímulo. Con la música clásica, sin embargo, el crecimiento es positivo.

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Elvis, quietas esas caderas, será mejor que ni lo intentes

Tanto es esto que incluso hay cultivos donde se aprovecha esta cualidad. En Canadá se llegaron a poner grandes altavoces en los cultivos de maíz, obteniéndose desde un 20% hasta un 100% más de producción que sin ellos. ¿No es impresionante? La científica Dorothy Retallack descubrió que las frecuencias alrededor de 5000 Hz eran las más efectivas para inducir el crecimiento de las plantas.

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Pero estos crecimientos no se dan sólo cuando la planta se está desarrollando, no, también se da en la germinación. Una investigación llevada a cabo por Katherine Creath y Gary E. Schwartz en 2004 reveló que, cuando se sometía a las semillas a un ruido excesivo, la germinación se daba más tarde que en las semillas control (las que no recibían estímulos sonoros). Sin embargo, con música germinaban antes y mejor que en el control.

La explicación para este fenómeno aún no está muy clara. Hay quienes afirman que los sonidos abren unos orificios en la superficie de las hojas que permiten que la planta pueda absorber nutrientes con más facilidad. Podría ser, pero sigue sin estar comprobado.

Muerte mediante sonidos

Ay, los infrasonidos. Hay sonidos que pueden reventarte los tímpanos, darte dolor de cabeza o incluso taquicardia. Algunos dicen que pueden provocar la muerte. Y no van desencaminados, al menos en otros organismos.

Sí, el sonido puede matar a las plantas, y resulta que no como debes de estar pensando: lo hace mediante calor. Así es, ahora te lo explico.

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El sonido, como he explicado antes, son vibraciones. El calor se produce por la vibración de moléculas, ¿verdad? Voilà. Ya, pero no es tan simple. Con la frecuencia que ofrecen los infrasonidos se puede llegar a interactuar con elementos físicos. Un infrasonido básicamente es cualquier frecuencia que quede por debajo del umbral auditivo humano, que puede sentirse vibrar como tal y que está en torno a los 30 Hz.

Bien, pues imaginemos a las ondas sonoras infrasónicas viajando por el agua, comprimiendo el líquido y expandiéndolo. Con el subsiguiente aumento de presión, la velocidad  del sonido en el líquido aumenta, y en el agua de una manera extremadamente rápida. Esto produce un gran calor que desprende moléculas de agua, evaporándolas. Este fenómeno se denomina cavitación por vapor. Produce aumentos de casi 5000º C en la temperatura local durante una fracción de segundo, suficiente para doblar los tallos, particularmente en torno a la base, donde se encuentra la mayor concentración de agua. Y así, en casos extremos, adiós planta.

Nota: PROHIBIDO USAR ESTO CONTRA MI BERENJENOSIDAD, ¿ENTENDIDO?

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Berenjena blanca, sí

Así que, tanto si quieres entablar amistad hablando de música con algún simpático rábano o asesinar cruelmente a alguna grama entrometida, los sonidos son tus aliados y esta berenjena huye antes de que te dé por probarlo con ella.

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4 comentarios en “Vegetal musicalidad

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